Sinaloa se está quedando atrás

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De nueva cuenta se están dejando ir las oportunidades de crecimiento y desarrollo. En los tiempos de hoy tal parece que la prioridad es la política, y no se observan acciones importantes en el ámbito económico. Incluso, tampoco hay contundencia en los aspectos de política social. Sinaloa continúa incrementando sus añejos rezagos.

Primero la pandemia, y luego los problemas de carácter internacional, provocaron una fuerte disminución en el ritmo de crecimiento económico de casi todos los países. Pero aún en medio de fuertes crisis, algunas regiones han logrado no solo recuperarse, sino también aprovecharon la circunstancia para cambiar y reposicionarse en el ámbito productivo. 

En México, a pesar de existir recesión y falta de inversión pública y privada, algunas entidades están teniendo éxito en su transformación productiva. Se trata de aquellas entidades cuya economía está fuertemente ligada a cadenas productivas internacionales. Tal es el caso de Querétaro, Jalisco, Nuevo León, Baja California, Coahuila y Chihuahua, principalmente.

En dichos estados se pusieron en marcha estrategias locales para promover sus actividades económicas. Pero Sinaloa una vez más se está quedando atrás. Ni gobierno y el sector empresarial han tomado la iniciativa. Siguen en la pasividad y la inercia. Ni juntos ni separados han intentado poner en marcha una nueva estrategia económica regional.

Mientras el tiempo pasa, los rezagos se acumulan. Urge una nueva economía para Sinaloa. No se trata de romper con lo que se tiene, sino de comprender que la vocación productiva de la entidad tiene que modernizarse, dar un salto cualitativo e iniciar una etapa diferente. Hacer crecer la economía regional, generar valor agregado, utilizar economías de escala, e innovar procesos productivos, son ahora las premisas necesarias. 

Sinaloa no puede seguir siendo productor primario que todo vende a granel. Agricultura, ganadería, pesca y minería tienen que dar procesamiento industrial a su producción. Hay que promover la investigación de mercados y la creación de nuevos productos. También estimular el surgimiento de un sector fabricante de insumos estratégicos. 

De igual manera, es importante generar una nueva identidad productiva para Sinaloa: una imagen que muestre una etapa diferente en el desarrollo. Este es momento propicio para tomar la iniciativa. Empresarios y sectores productivos tienen que coordinarse para asegurar la construcción de una nueva economía regional. 

Es urgente hacer una reflexión sobre el presente y el futuro de Sinaloa. Habrá que impulsar una nueva etapa, y ello exige fortalecer el proyecto político con un conjunto de acciones en materia económica, social y política. Este es el momento para construir un nuevo proyecto estatal. Así se podrá diversificar la economía y generar nuevos empleos con mejores salarios. Al no hacerlo, Sinaloa se está quedando atrás.

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