Parálisis legislativa no, respeto al Congreso sí

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Moratoria no es lo mismo que suspensión.

Aunque hay quienes pretenden hacer creer que las y los congresistas federales integrantes de la alianza legislativa Va por México estamos renunciando a nuestra labor parlamentaria al declarar la Moratoria Constitucional, lo cierto es que quienes sostienen esa falsedad ignoran el significado de moratoria, que es sinónimo de plazo, de tiempo, y es justamente lo que la oposición en este país requiere para analizar concienzuda e integralmente las propuestas que el grupo en el poder plantee de reforma constitucional.

No se trata de obstaculizar ni de burocratizar, sino de defender los auténticos intereses nacionales al no permitir que, a pesar de los nefastos resultados que se han obtenido en materia de seguridad pública, se siga incurriendo en el error de convertir a la Guardia Nacional en un ente militar y que, no obstante las magníficas cuentas que el Instituto Nacional Electoral (INE) ha entregado a las y los mexicanos al organizar y calificar elecciones, se pretenda desaparecer a la institución más apreciada y reconocida por el pueblo mexicano.

De ahí la moratoria: para no volver a permitir que el Ejecutivo se imponga al Legislativo y pretenda que sus proyectos sean aprobados fast track, sin importar la gravedad y repercusiones de su contenido.

Pareciera que el concepto de democracia que desde el poder se tiene es un sistema dominado por sus decisiones, con opositores dóciles y sometidos a su poder y con complacencia a todo lo que se le ocurra. Pero eso existe ya en otros países y no es democracia, sino tiranía.

De ahí que no sea capricho ni cerrazón de Va por México, sino exigencia de respeto al Poder Legislativo Federal, que es fiel representación de la soberanía nacional y en el que, encontrándose integrado por mujeres y hombres de diverso origen y formación, deben ser el diálogo, el debate y el análisis las verdaderas herramientas de trabajo.

Al Congreso de la Unión nadie lo detiene, pues su propia esencia es fungir como una caja de resonancia en la que todos los asuntos nacionales y algunos locales llegan a sus tribunas para ser analizados, denunciados y aportar elementos de solución que eviten el dolor humano y se promueva el desarrollo, justicia social, democracia y crecimiento.

No es la alianza “Va por México” quien busca detener la actividad del Congreso mexicano, sino quienes desde el 1 de septiembre de 2018 llegaron al Poder Legislativo Federal para acatar la voluntad de una persona, desoyendo a sus mandantes y aprobando todas las propuestas presidenciales sin chistar y sin corregir.

Hoy, con las pandemias de salud, de inseguridad, de inflación, de pobreza y de hambre Morena está demostrando que no sabe gobernar. Y por ello, la alianza Va por México no permitirá que siga destruyendo la economía de México, sus instituciones y su régimen democrático.

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