México se está secando

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Hace unas semanas, en este mismo espacio, planteábamos un tema que se nos olvida constantemente: la importancia del vital líquido. Resulta indignante como algo sin lo que no podemos vivir, es ignorado incluso cuando escasea.

En México, según la Comisión Nacional del Agua, al cierre del mes pasado, existe sequía en el 81 % del territorio nacional y en 8 estados de la república alcanzaba un porcentaje de entre el 90 y el 100 % de su territorio, lo que obliga a llevar agua de otros estados y racionalizarla.

Le daré un dato que le ayudará a contextualizarlo, en la misma fecha en el 2020 el porcentaje en sequía del territorio nacional era menor a 40 %, es decir, este año hay más del doble de sequía que en un año regular. 

No es alentador el hecho de que las altas temperaturas han hecho su arribo, ya que 20 de los 32 estados registran entre 40 y 45 grados Celsius y que las lluvias este año han tardado en llegar, lo que pronostica un panorama negativo para la agricultura y la ganadería, preocupante para Sinaloa, pues es esta su principal actividad económica. Precisamente en Sinaloa, según datos del gobierno estatal, 16 de los 18 municipios presentan un problema agudo de escasez de agua.

Las últimas semanas ha acaparado los medios de comunicación el caso emblemático del estado de Nuevo León, donde se ha tenido que racionalizar el agua por determinados días y horas a distintos municipios, lamento comentarle que el resto de los estados del norte no están alejados de una situación similar en caso de que las condiciones no mejoren. 

Dados los datos anteriores, me gustaría plantear una situación; hace días observé en un video de redes sociales a un grupo de jóvenes opinando al respecto de la escasez de agua y confesando que ellos no tomaban ninguna medida al respecto del cuidado del vital líquido, pues eran (según ellos) las grandes empresas las culpables de la escasez, ya que son las que más agua consumían y  que a ellas se debía regular y que lo que hacía el ciudadano promedio no iba a marcar la diferencia, confieso haberme enfurecido, si bien el hecho de que las empresas que consumen grandes volúmenes de agua deben ser verificadas y sancionadas en caso de abuso en su uso, la cultura del cuidado del agua no radica solo en el impacto que de manera personal puedan tener tus acciones, si no en la concientización de la importancia de los recursos naturales para la sostenibilidad social, o, díganme, ¿cómo vamos a exigir el cuidado de algo a lo que no le tenemos asignado valor?, es gravísimo caer en este falso dilema, el hecho de que otros abusen en el consumo del vital líquido no nos da derecho de hacerlo nosotros también, se debe actuar, cuidar el agua y concientizar, en este asunto siempre se le apostó a “las futuras generaciones” ya no hay tiempo para eso, deben ser todas las generaciones del presente, pues ya no es un asunto de preservación de la especie humana, si no de sobrevivencia. 

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