Rodolfo Naró se desliza desde la ternura al erotismo en su libro de poesía ‘Elegir el fuego’

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Sinaloa, México. “La poesía es para mí una catarsis, una tabla de salvación. Yo creo que gracias a la poesía sigo vivo”, sentencia el escritor mexicano Rodolfo Naró, quien lanza Elegir el fuego (Planeta), un libro que conjunta poemas que van desde la ternura al erotismo y que reflexionan sobre lo más íntimo del ser. 

¿Cómo surge ‘Elegir el fuego’? ¿Es una recopilación de textos escritos en determinado tiempo?
Voy escribiendo sobre lo que voy sintiendo. Algo me detona la inspiración, una palabra que escucho, algún color o algo que veo al pasar y comienzo a escribir, y los poemas se van gestando poco a poco en la hoja, en el papel y ya cuando tengo cuatro, cinco, diez poemas los voy acomodando en un archivo de la computadora. En el caso de Elegir el fuego, es un libro que compila 10 años de mi escritura, entre 2005 y 2015, y con este libro completo 30 años de poeta, partiendo desde mi primer libro, los tres publicados en Planeta, Los días inútiles, de 1985 a 1995; Lo que dejó tu adiós, de 1995 al 2005; y ahora Elegir el fuego.

En la primera parte del libro, hay una secuencia en las relaciones amorosas de los poemas, desde lo bueno a lo malo. ¿Hay una musa que le inspire?
He sido un poco vago en la vida y he tenido muchas mujeres, novias, o muchas musas, y todos los poemas, los libros que he escrito están dedicados a ciertas mujeres. En el caso del primer apartado de Elegir el fuego hay muchos poemas dedicados a una relación que tuve con una chica en Argentina. Viví dos años en Buenos Aires, del 2005 al 2007, y por eso son poemas que hablan sobre el exilio, sobre la parte más austral del continente, sobre el sur, algo así que hago mención sobre Argentina. Sí necesito estar enamorado o estar despechado para poder escribir. 

La literatura es una gran herramienta y en los últimos años se ha visto mucha denuncia a través de ella. ¿Ha quedado un poco rezagado el amor?
Creo que no, sobre todo los jóvenes siguen enamorándose y siguen confiando en el otro y la otra, y siguen haciendo odas al amor. Creo que el amor es lo que sigue moviendo al mundo y es lo que nos impulsa, no solamente el de pareja, también el amor a nuestra mascota, el amor filial, el amor entre amigos, no necesitas ser homosexual para estar de cierto modo enamorado de tu mejor amigo, es una relación amorosa la que surge entre dos personas de un mismo sexo, sin que tengan relaciones sexuales. El amor sigue estando vigente en nuestra época.

‘Elegir el fuego’ recupera los poemas escritos por Rodolfo Naró entre 2005 y 2015.

Otra parte interesante del libro es el ‘Diccionario de emociones’, poemas titulados con una palabra de cada letra del abecedario. La forma en que está escrito me recuerda al género de la minificción, algo así como minificciones poéticas. 
Es un poco explorar desde la poesía o beber desde la poesía otros géneros. Lo has descrito muy bien, son pequeñas minificciones poéticas o prosas poéticas donde narro fragmentos de mi vida también, de mi pueblo natal, Tequila, de mi juventud y son palabras que yo fui escogiendo, que ellas me escogieron a mí, a través de mis lecturas. Palabras que siempre han tenido para mí otro significado que es el que está en el diccionario de la Real Academia.

Concibiendo su poesía general, ¿la considera como una especie de reflejo?
Soy el caso del poeta autorreferencial que siempre estoy escribiendo sobre mí, que es algo que le aprendí a Jaime Sabines, que siempre tiene uno que escribir en primera persona, y por ahí a la pasada si te encuentras media docena de lectores que se identifican con eso que escribiste porque han tenido una historia de vida o de desamor parecida a la tuya, pues con eso completas el propósito de haber escrito.

Explorar otro género

Rodolfo Naró señala que si bien sigue escribiendo narrativa y poesía, le encantaría poder escribir cuento. “Acabo de descubrir a un cuentista jalisciense que se llama Hiram Ruvalcaba, es un extraordinario cuentista y que cada cuento suyo es un golpe a la quijada, entonces esa contundencia de las palabras, de las imágenes que él tiene, me gustaría también poderla dominar en un espacio narrativo que no fuera poético, sino más bien de narrativa de corto aliento como es el cuento”.

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