¡No apagues la luz!, te contamos tres aterradoras leyendas de Culiacán, Sinaloa

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Sinaloa.- Culiacán es una ciudad antigua, llena de edificaciones viejas especialmente en la zona centro, por lo que hay muchas leyendas que envuelven a esta pequeña ciudad, una de ellas es la niña que se aparece en las plazas comerciales, los túneles del Centro Histórico, el fantasma del ayuntamiento, entre otras.

A continuación te contamos tres leyendas de Culiacán que podrían provocarte un poco de miedo, por lo que te recomendamos no apagar la luz.

Tres leyendas de Culiacán, Sinaloa.

  • Los fantasmas del ayuntamiento de Culiacán

Las personas que cuidan el H. Ayuntamiento de Culiacán durante la noche se han percatado de ruidos extraños, luces que apagan y prenden, hasta una mujer que pasea por los pasillos en la planta alta.

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Los trabajadores han indicado que la mujer que ven en la segunda planta del ayuntamiento viste ropa antigua y se le ve limpiando, cabe destacar que dicho lugar anteriormente fue un Seminario Jesuita, posteriormente se transformó en hospital.

  • Don Panchito y el monito que cuidó en el Zoológico de Culiacán

Una de las leyendas que más ha asombrado a los culiacanenses es la de Don Panchito y la de un mono del Zoológico de Culiacán.

En el Zoológico había un conserje que le decían Don Panchito que quería mucho a los animales del lugar, en especial un changuito que cuidó desde su nacimiento, al cual le llevaba de comer, lo mimaba y le decía que lo quería mucho, era como un hijo para el señor.

Durante el tiempo el changuito creció y don Panchito se enfermó, pero aún así lo visitaba a diario, cuando este se iba el animal se ponía muy triste, de repente el señor ya no volvió, el animal dejó de comer por lo que tuvo que ser alimentado a como pudieron.

Lamentablemente don Panchito murió de un paro cardiaco, el monito lloraba por las noches, un día de esos el velador vio una figura de un señor meterse a la jaula con el changuito, lo comenzó arrullar, acariciarlo y hablarle.

El velador no sabía que el señor había muerto por lo que le dijo “¡oye! por qué no te lo llevas a tu casa, mira que venir tan noche- y se retiró.”.

A la mañana siguiente en la jaula del monito aparecieron varias cáscaras de plátano, los encargados de alimentar a los animales le dijeron al velador que ya estaba igual que el conserje, este les dijo que Panchito había venido anoche a dejarle la comida, a lo que ellos le dijeron que este había muerto la semana pasada. 

Una de las leyendas de Culiacán más famosas es la de la novia, quien vivió en dicha ciudad, se llamaba Lupita, tenía veinte años, ella se enamoró de un hombre llamado Jesús y él de ella, un amigo de ellos también se enamoró de la joven por lo que le dolió que estuvieran juntos.

Un día Jesús le pidió matrimonio, ella aceptó, todo era perfecto, Ernesto, el amigo, no se enteró de eso hasta que Jesús le pidió que fuera su padrino de boda.

Ernesto no se enteró hasta que Jesús le pidió de favor que fuera su padrino de bodas. Él fue a la casa de Lupita a reclamarle, Lupita le dijo que ella lo quería como un hermano, que amaba a Jesús y que por favor lo entendiera.

Llegó el día de la boda, la catedral lucía espléndida y Jesús fue el primero en llegar y esperaba con ansias a su hermosa novia. Su padrino lo acompañaba en aquel momento.

Cuando la vio llegar, sus ojos se le iluminaron, era tanta la felicidad que sentía que nada que pudiera pasar se la quitaría. La abrazó, le dio un beso en la frente.

Ernesto no podía soportar aquello, era como si se estuvieran burlando en frente de él. Cegado por los celos, sacó una pistola y le dio un balazo en la cabeza a Jesús. Todos estaban espantados, Lupita no lo podía creer, de hecho nunca lo creyó, lloró sobre su cuerpo, mientras que Ernesto se daba un tiro también cayendo muerto al instante.

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Pasaron los días, los meses, los años, Lupita jamás se quitó el vestido de novia, incluso se le veía hablar sola, ida, ilusionada, muchos dicen que veía a su novio muerto. Durante más de treinta años se le vio pasear por las calles de la ciudad, con su vestido desgarrado de novia, hasta que un día murió

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