La OSSLA ofrece su concierto número 3 de la temporada 2022 en Culiacán, Sinaloa

0
76

Culiacán, Sinaloa. Culiacán, Sin.-  Una gran noche vivieron los amantes de la gran música, en el tercer programa de la Primera Temporada 2022 de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, que esta vez conjuntó tres segundas sinfonías de tres grandes autores: Haydn, Beethoven y Borodin, que marcan la evolución del género por periodos de 70 años.

Previamente, el Mtro. Miguel Salmón del Real, director artístico de la OSSLA hizo algunos comentarios sobre este programa tan singular.
“Creo que pocas orquestas han hecho esto: Tocar tres sinfonías en una sola noche y además tres segundas sinfonías, separadas entre sí por un periodo de 70 años, nos brindan un panorama muy interesante de la evolución de la sinfonía”, dijo.

En el Teatro Pablo de Villavicencio fue la presentación. Foto: Cortesía

Destacó la de Borodin, hecha en una época en que no existía Rusia como la conocemos, no había Ucrania ni las divisiones como hoy las conocemos, y existía un sentimiento de unidad entre todos sus pobladores, lo mismo que en la conformación de músicos de la OSSLA, donde conviven cinco ucranianos y dos rusos que hacen patente que la música nos pone de acuerdo y nos hace convivir en armonía.

En el Teatro Pablo de Villavicencio, el programa abrió con la segunda Sinfonía en Do mayor, de Joseph Haydn (Austria, 1732 – 1809), que compuso a los 25 años, con 9 minutos de duración, y nada mal para quien es considerado padre del género y quien fijó su estructura, aunque en esta pieza, que es de las primeras, son tres movimientos (Allegro, Andante y Presto), al modo de la época.

Le siguió la prometida “Sinfonía No. 2 en Re mayor Opus 36”, de Ludwig van Beethoven (Alemania, 1770-1827), autor de quien este año la OSSLA interpretará las nueve sinfonías, en sucesivas entregas, y la cual fue escrita en 1802, cuando el compositor ya padecía los primeros efectos de la sordera.

Los músicos se entregaron al público. Foto: Cortesía

Con la energía e impetuosidad que caracteriza la obra de Beethoven, la pieza fue seguida con entusiasmo a lo largo de sus cuatro movimientos (Adagio molto – Allegro con brío; Larghetto, Scherzo: Allegro y Allegro molto).

Tras el intermedio, cerró con la Sinfonía No. 2, de Alexander Borodin (Rusia 1833 – 1887), un autor que solo compuso tres sinfonías y que combinaba su labor como músico con su actividad como científico, pues era químico.

Se trata de una de sus piezas más originales, aunque en su estreno en 1877 fue un fracaso total, pero tras algunas revisiones, fue relanzada dos años después con un gran éxito.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí