Cultiva Taller Leñateros memoria y arte en Chiapas

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Ciudad de México.- Petra Hernández volvió a su comunidad, Epalchén, en San Juan Chamula, con el encargo de la poeta Ámbar Past, fundadora del Taller Leñateros, de preguntar a las mujeres si querían pintar y contar sus historias. Así lo hizo, les llevó papel y grabadora en mano registró los cantos y rezos.

Ese fue el primero de los libros arte-objeto del taller en San Cristóbal de las Casas por el que han pasado tres generaciones, desde su fundación en 1975, para enaltecer el arte maya de forma sustentable.

Poeta tsotsil, Petra lleva 22 años en el taller; como otras de las mujeres agrupadas en la iniciativa, trabajó en una casa como empleada doméstica hasta que encontró en Leñateros un medio para vivir y una forma de expresión como poeta, suyo es el poemario Hechizos de amor.

“Quiero hacer lo que tú haces, costurar libretas, hacer papel”, le dijo Petra muy joven a Ámbar Past, a quien conocía desde niña, cuando acompañaba a su madre a las reuniones del grupo de artesanía textil para ayudarles a vender su trabajo. Un solo camión salía de Epalchén a San Cristóbal de las Casas a las tres de la mañana y no pocas veces Past las hospedó en su casa, como a otras mujeres.

“Ya era grandecita, tenía como 15 o 16 años, le digo a Ámbar, permíteme trabajar aquí. Me gustaba hacer el papel, era como estar jugando con el agua, licuando papel, recogiendo flores y así empezamos con el taller”, narra Petra, quien también teje pulseras a mano en su casa.

Así es como Petra recibió la encomienda de registrar los cantos de su comunidad para Conjuros y ebriedades, cantos de mujeres mayas que la editorial experimental reconoce como su proyecto más ambicioso hasta ahora.

Aunque la primera publicación data de 1978 -llamada Cuatro vidas tsotsiles, en tsotsil y español, con autobiografías de personas tsotsiles-, según le contó la propia Ámbar Past al poeta Mardonio Carballo para su programa televisivo De raíz luna.

Después vino Bon, tintes naturales en 1980, un manual sobre el uso de tintes tradicionales mayas.

Conjuros y ebriedades es una antología de cantos y poemas ilustrada en tsotsil y español, traducida por Past, quien afinó su tsotsil con la artista María Méndez Pérez, Marush. La fundadora del Taller Leñateros se ha referido a esta publicación como el primer libro escrito, ilustrado y hecho por el pueblo maya, incluido el papel, en por lo menos 500 años.

Fue prologada en su primera edición por el poeta Juan Bañuelos, la segunda por Elena Poniatowska, amiga entrañable de Past, y la tercera, recién salida en 2021, por Jesusa Rodríguez.

Esta antología de cantos de mujeres tsotsiles de los Altos de Chiapas tuvo una edición en inglés y tsotsil, con el título de Incantations by Mayan Women y forma parte de la colección permanente del National Museum of Women in the Arts en Washington.

Arman un proyecto colaborativo

“Todo el trabajo (en Leñateros) se disfruta”, ríe Petra al hablar de su experiencia de todos estos años como parte fundamental del proyecto colaborativo que ha sido una fuente de ingresos para muchas mujeres y sus familias.

Con los ingresos a través del taller, Antonia Moshan, otra de las fundadoras, pudo darle una educación a su hijo Cristóbal para ser maestro y además es un experto en serigrafía, técnica que aprendió en Leñateros y sigue ligado al taller.

Alicia Hernández, también tsotsil, aprendió a hacer serigrafía con Ámbar. “Me enseñó a quemar la malla, a mezclar la tinta e imprimir en varios colores“, dice. El siguiente paso, fue enseñarse a hacer el papel y dominar la técnica de encuadernación.

Entre las nuevas leñateras está Susana, una mujer tzeltal de Oxchuc, quien entró a trabajar hace apenas un año, antes bordaba mantas. La joven madre llegó por recomendación de Alicia Hernández.

“Me gusta cómo se reciclan los papeles para no tirarlos, y aquí es hacerlo en papel o libretas, hacemos de todo con fibras naturales”, dice Susana, quien borda las libretas y está por iniciarse en la serigrafía.

Ganan Premio Nacional de Artes después de varios intentos

La noticia del Premio Nacional de Artes y Literatura, en el campo de Artes y Tradiciones Populares 2022, llenó de regocijo al Taller Leñateros, llegó cuando ya no tenían esperanza de ganarlo al haber sido postulados en varias ocasiones.

Y hasta sufrieron el robo de material por más de 10 mil dólares cuando fueron postulados al galardón en el sexenio de Felipe Calderón, entonces otorgado por el Conaculta, expone Javier Silverio Balderas, integrante del Taller.

“La última vez que nos dijeron: ‘ahora sí les van a dar su premio ¡van a ver!’ armamos una gran caja de libros y material, la enviamos al Conaculta y ¿dónde que nos lo regresaron? Se robaron toda la caja, ahí iban más de 10 mil dólares”, cuenta Javier Silverio.

Cuando les proponían postularse, ya ni ganas tenían. “No somos tan famosos, no somos tan importantes“, se resignaron. Y así lo dejaron hasta 2020, cuando alentados por el poeta Mardonio Carballo, entonces director general de Culturas Populares de la actual Secretaría de Cultura, aceptaron postularse.

“Uy, hasta ahorita, ya ni nos acordábamos”, ríe Javier. Los galardones del 2021 fueron dados a conocer con una gran demora, apenas el pasado 20 de julio.

“Ganamos y estamos felices todas”, dice Susana, joven madre de 31 años. Como su familia, Taller Leñateros ha sido una forma de asegurar un ingreso.

Sobre el viaje y el festejo aún habrán de ponerse de acuerdo como agrupación. “Ni hemos preguntado cuánto nos van a dar“, aclara Javier Silverio al tiempo que canta el gallo Pancho, la mascota del taller.

La pandemia les pasó factura al tener una caída brutal de sus ingresos, dejaron de llegar los turistas extranjeros, muchos compañeros renunciaron, otros emigraron a Estados Unidos. Ya no pudieron pagar más el Seguro Social.

La convocatoria del premio establece un monto de 823 mil 313 pesos, un dinero que les permitiría dar salida a su siguiente proyecto editorial, detenido por falta de recursos, Mamá Luna, Nene Sol, una interpretación del pueblo maya tsotsil sobre la creación del Sol, recopilada por Marush, quien también pinta y trabaja el barro.

Se trata de la edición bilingüe e ilustrada, con la traducción de Ámbar Past, que solo espera contar con el financiamiento. El tiraje de mil ejemplares ronda los 500 mil pesos.

 “Sabemos que será otro éxito del Taller Leñateros”, expresa entusiasmado Javier Silverio.

Un respiro en medio de la tormenta, cuando el colectivo libra una batalla legal contra la amenaza de despojo de su sede en Flavio A. Paniagua 54, y a la espera de la resolución del amparo interpuesto.

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Más sobre Ámbar Past, impulsora de la iniciativa

-Aunque la poeta Ámbar Past (Carolina del Norte, 1949) sigue siendo parte del Taller Leñateros se embarcó hace unos seis años en un viaje de investigación y espiritual a la India.

-Ese camino ha llevado a la poeta naturalizada mexicana hasta los Himalayas, experiencia que compartió con los Leñateros en su última visita al proyecto.

-En todo este tiempo, la poeta apenas ha salido en un par de ocasiones del subcontinente y su última estancia allá ha sido la más prolongada, solo de vez en cuando, dice Javier Silverio, contesta algún correo electrónico.

-“Ya debe haber algún chismoso que le haya dicho ‘ya regrésate a recoger tu premio'”, comparte Javier Silverio.

-En el propio taller que Ámbar Past fundó nació su hija Tila Rodríguez-Past, artista multidisciplinaria y fotógrafa, ahora radicada en Reino Unido. Del nacimiento, la poeta dejó testimonio en el cartel “El parto”.

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