Cuando las mulas jalaban el tranvía en Mazatlán

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Mazatlán, Sinaloa.- El incesante crecimiento urbano ha hecho que Mazatlán tenga una larga historia del transporte. Sus periodos históricos han dependido de los servicios de burreros, carreteros, aurigueros, pulmoneros, camioneros urbanos y foráneos y ferrocarril. 

Uno de los medios de transporte que tuvo su auge y ya ha desaparecido es el tranvía jalado por mulas.

Los ramales del tranvía abarcaron las principales calles del puerto hasta sus zonas periféricas, donde se ubicaba el Panteón Número 2, conocido hoy como Ángela Peralta.

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Su historia no estuvo ajena a la polémica. 

Una buena idea

Como muchos de los servicios creados en Mazatlán, el tranvía fue idea de un visionario extranjero. 

Corría el año de 1875 cuando el norteamericano Guillermo Harpe vio la necesidad que ya tenían los mazatlecos de un medio de transporte público, rápido y confiable para moverse por las diferentes zonas productivas.  

Trasladarse de los muelles hasta el astillero las diferentes zonas comerciales requería recorrer largas distancias, situación que se volvía más incómoda debido a las lagunas de aguas pestilentes formadas por el deficiente drenaje de la ciudad, sumado al inclemente calor en los días de canícula. 

Así, el visionario empresario convenció al Ayuntamiento para que en el mes de febrero de ese año le otorgara la concesión del servicio de pasaje. La primera ruta uniría la zona del muelle hasta la zona de los astilleros, pasando por las calles Muelle, Del Ancla, Del Oro, Carnaval y Del Recreo. 

Los pasajeros pagaban 6.25 pesos por todo el trayecto y cada unidad tenía capacidad para 12 pasajeros.

El servicio se inauguró el 5 de mayo de 1877. Guillermo Harpe invitó a los integrantes del cabildo a ese histórico primer recorrido, después de una ceremonia de inicio realizada a las 14:00 horas en la huerta de Joaquín Redo. 

Otros inversionistas

El negocio resultó tan bueno, que apenas cinco meses después de su inauguración, Harpe solicitó al Ayuntamiento la anuencia para extender el servicio con una nueva ruta: ahora el ramal partiría de la playa Del Astillero, hasta lo que hoy es el panteón Ángela Peralta. Esos eran entonces los límites de la ciudad.

No obstante, Harpe no logró concretar el crecimiento total del proyecto.

La situación la consignó el historiador Oses Cole en su libro, Las viejas calles de Mazatlán.

Refiere que tres años después, Herpe debió haber vendido la empresa a Jesús Escobar, ya que el 20 de febrero de 1880, este indicó al Ayuntamiento el plan de construir un nuevo ramal de transporte para cubrir de la explanada del muelle, de vuelta por la aduana marítima, la explanada de Olas Altas, la calle Ceres y el Puerto Viejo. 

Para ello solicitó se extendiera la concesión de servicio por otros cinco años más. 

Las quejas

Como todo servicio público, también hubo quejas en contra de los dueños del negocio y las ampliaciones hechas para las rutas.

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En 1881, el cabildo abordó la solución de varias quejas interpuestas por supuestos afectados con el tendido de las vías y el constante paso del tranvía. Algunos referían que sus propiedades habían sido invadidas sin permiso para dar paso al transporte y otras que sus inmuebles tenían cuarteaduras por las vibraciones hechas por el paso de las unidades. Casi todas fueron resueltas en favor de los quejosos.

Servicio

Desde el 5 de mayo de 1877, el tranvía jalado por mulas dio servicio de transporte por muchas décadas en Mazatlán. Algunos rieles del tendido sobre la calle Constitución fueron rescatados en la regeneración urbanística hecha en el 2018.

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